Tras haber finalizado el día del libro, pasamos a la resolución de las ganadoras del concurso literario de ESN Castellón.
Gracias a todos y todas por participar y adentrarnos  en ese maravilloso submundo imaginativo vuestro, para sentir unas sensaciones que habéis sido capaces de transmitir a través de vuestras palabras plasmadas en papel. Gracias por emocionarnos y también entristecernos, a la vez que hacernos reír.

Gracias a todos por participar y ¡feliz día de Sant Jordi!

Gulán a los 18 años se convierte en revolucionaria, mientras que yo me preparo para ser universitaria.
Ella dispone su indumentaria militar, mientras que yo me visto formal.
Gulán se reviste con el traje de guerra, mientras que yo me atavío como una chica normal.
Gulán se despide de todos sus familiares con dos besos en las mejillas y un abrazo prolongado acompañado de vehementes lágrimas, al reparar que, tal vez, podría ser éste el último.
Al mismo tiempo, yo, en distinta parte del mundo, consumida por las prisas, me hallo atravesando la puerta de casa sin habiéndome separado de mi familia, pues, sé con certidumbre que los volveré a ver al caer el día.
Gulán procede a montarse en un camión de guerra, entre tanto, yo, me incorporo cómodamente sobre el asiento del autobús que me aproximará a mi destino.
Gulán ha finalizado su trayecto, ha arribado al campo de entrenamiento.
Yo también he concluido mi viaje, he llegado a la Universidad.
Gulán inicia sus clases de la siguiente forma: se le hace entrega de su nuevo rifle de francotirador calibre 50, se le enseña cómo manejarlo y se le instruye acerca de los demás instrumentos que deberá aprender a hacer uso con posterioridad.
Yo, irrumpo en un colosal edificio y me dirijo al aula JB2104, tomo asiento y durante una hora me dispongo a escuchar un estimulante discurso de bienvenida dirigido a los nuevos y ''frescos'' estudiantes.
Gulán permanecerá lapso de un mes ejercitándose y amaestrando su cuerpo para la guerra.
Yo, me encontraré estudiando para mis primeros parciales.
Gulán está situada en un terreno contiguo al enemigo, separada por tan solo 3 kilómetros de distancia.
Gulán adquirirá disciplina e instrucción.
Yo, adquiriré tan solo conocimiento.
Gulán es consciente que el combate puede darse en cualquier momento y hay que saber cómo reaccionar ante éste.
Gulán es procedente de una ciudad siria cuyo nombre es Serekaniye y cuya mayoría es kurda.
Serekaniye es la última gran ciudad colindante con el Estado Islámico o también conocido ISIS.
La única fuerza que protege esta ciudad del grupo terrorista son las Unidades Kurdas de Protección Popular. (YPJ)
Gulán se unió a las filas de este ejército por amor, amor a la patria.

Gulán no quiere seguir viviendo en una sociedad controlada por hombres, donde las mujeres son consideradas y tratadas como esclavas.
''El Estado Islámico nos ataca, se llevan a nuestros niños, les cortan las cabezas. Secuestran a nuestras hijas y las deshonran'' - relata el padre de Gulán.
Gulán es segura de sí misma, es fuerte y luchadora, dispuesta para el combate.
Tiene la esperanza de construir una nueva sociedad. Una sociedad libre.
Los miliciantes del Estado Islámico creen que si mueren a manos de una mujer arderán en el infierno.
Sabiendo esto, los kurdos, han constituido este batallón femenino para martirizarlos y hacerlos retroceder.
De esta forma, Gulán batalla en dos frentes : en la guerra y en la sociedad.
En este momento, yo veo mi futuro incierto y con poca claridad.
España se encuentra asolada por una devastadora crisis y, por ello, nadie me puede asegurar que, al obtener mi título, obtenga inmediatamente un trabajo.
Me pregunto a Gulán...

¿Qué le deparará el destino?

 

Estoy en mi habitación, mi habitación me parece increíble como ese término ha cambiado tanto en los últimos años, he tenido en poco tiempo muchas “mi habitación”. Mi habitación de casa de mis padres, mi habitación de Estonia (esta es más bien nuestra habitación), mi habitación de hoteles varios, pensiones, mi habitación de Granà…. Llegados a este punto, el término mi habitación, mi casa y mi hogar, se han vuelto términos lábiles, aplicables fácilmente a las cuatro paredes donde vivo, términos que pueden ser utilizados simultáneamente a varios lugares. Pero eso me sienta bien, tengo varios hogares, varias habitaciones y casas. Aunque algunas las voy dejando atrás, todas tendrán siempre una parte de mí, un poco de mi esencia, formaran parte de mis recuerdos. Me gusta ser una nómada en hogares, en habitaciones, personas y lugares, formando simbiosis con ellos y evolucionando.
Estoy en mi habitación, tumbada en la cama, las sabanas acarician mi cuerpo desnudo. Siento el contraste de temperatura, aquí dentro se está tan calentita... El frio vino a Granada sin previo aviso. Supongo que llegado noviembre, se dio cuenta que llegaba tarde, se dio cuenta que Sierra Nevada le llamaba para hacer honor a su nombre. Me siento bien, me gusta sentir el calor que me proporcionan las sábanas y la música. Esta invade mis oídos, pensamientos, tiene el poder de llegar a mí, evocarme recuerdos y modular mis emociones. La oscuridad de mi habitación rota por mis luces de colores, “alambran” este momento, lo hacen mágico y evocan en mi cuerpo sensaciones maravillosas. Me siento bien, no sé muy bien por qué. Hacía tiempo que no me sentía así, lo necesitaba. Necesitaba ver nuevos lugares, hablar de verdad, sentir la música, parar mi mundo, valorar las cosas, valorarme, dejarte atrás. Necesitaba reencontrarme, volver a ser yo. Se que soy como una de esas luces de colores, todavía no he decidido cual, no sé si soy la amarilla, azul, rosa o verde quizá… No me siento de ningún color, no aún, pero si algo sé, es que soy como una de esas luces. Brillo en la oscuridad, ilumino mis alrededores, luzco con fuerza, rompiendo la oscuridad, mi oscuridad. Mi luz estaba apagándose, pero he vuelto, “alhambro” más que nunca, y eso sienta muy bien. Soy yo, desnuda, natural, brillando, “alambrando” todo a mi alrededor, y eso me gusta, eso me sienta bien.

TOC, TOC. ¿Hola? Sé que puedes oírme.
Sé que desde hace unos días tienes nubes en tu cabeza. Son unas nubes grises, que te molestan, con muchos rayos y truenos. Ha llovido. LLueve. Tus ojos llenan los charcos y hace tiempo que te preguntas cuándo vas a poder guardar tu chubasquero. Estás cansado, tienes frío. Llevas mucho tiempo mojándote. Echas de menos el sol, la calle.
Hace tiempo que te preguntas si los que las nubes grises han tapado sigue estando ahí. O si por el contrario has olvidado cómo era el cielo antes de tener que abrir tu paraguas rojo. O si simplemente cielo sigue estando ahí. O si quizá ese cielo ha cambiado. No lo sabes. No lo sé. Echas de menos a cielo.
Como mamá dice, cuando estamos malitos tenemos que quedarnos en casa. Para poder resguardarnos de las nubes. Y así curarnos del resfriado. Aunque te den miedo los truenos, rayos y relámpagos quiero contarte un secreto. Es el secreto de las tortugas.
Las tortugas tienen el maravilloso don de poder resguardarse del frío siempre que quieran. Tienen una pieza mágica que se llama caparazón. Caparazón las protege, las cuida. Es su casa enmedio de la tormenta. Caparazón les da calorcito cuando las tortugas necesitan tener un poco de paz. Dentro del caparazón es más fácil no hacer caso de las nubes grises y feas.
Que envidia las tortugas, Di, pensarás. Es aquí donde voy a contarte el secreto. Pero shhh.. no se lo digas a nadie, ¿vale?
Todos podemos ser tortuga. No depende de nuestra forma, color o tamaño. No, es mucho más fácil que eso. Nosotros elegimos aquello en lo que queremos refugiarnos.
Nosotros ponemos el color a nuestro caparazón. Nosotros podemos elegir quién tiene llave para poder entrar con nosotros a nuestra guarida. Podemos elegir con quién mirar por la ventana hasta que la tormenta pase. Porque otro secreto que las tortugas saben es que la lluvia y las nubes siempre cesan. Por eso su caparazón tiene huequitos por los que sacan sus patitas y su cabeza.
Quizá  las tortugas no son el animal más rápido de la Tierra. Pero saben superar cualquier obstáculo. Las tortugas son fuertes y seguras. Como tú.
Quiero que sepas que voy a esperarte fuera del caparazón para poder volver a ver a cielo. Pronto. Muy pronto. Ya lo verás.
Mientras tanto, cuidaré de tu paraguas rojo. Me aseguraré de ponerle parches para que no entre agua. Y pasearemos juntos saltando en los charcos y bailando bajo la lluvia. Para que pase eso no te olvides de hacer caso a mamá y a las tortugas. Sé que vas a saber cuidarte bien. Los caparazones son el mejor lugar del mundo, ya lo sabes.
Ah! Y antes de irme, se me olvidaba decirte que el color de las tortugas es el verde. Si quieres, puedes preguntarle a Antonio Flores qué color es ese. Pero estoy segura de que sabes a qué me refiero. Tantos años de conservatorio no son en vano.
Di, paraguas rojo, cielo y yo estamos esperándote.
Cuídate mucho.

Te quiero.